OCULTO TRAS LOS AÑOS, UN SUEÑO HA SIDO REVELADO

La Fundación Alfredo Harp Helú adquirió un predio en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca en el año de 2005. El edificio había sido una vecindad y también un hotel, pero más bien tenía el aspecto de un triste y viejo monasterio con celdas. Los estudios históricos revelaron que aquél inmueble había sido el primer convento establecido por la orden dominica en 1529, cuya construcción se derrumbó en un temblor en 1608. Años más tarde, los frailes reedificaron su monasterio con doce dormitorios, cocina, comedor, bodegas, una huerta con estanque, una sacristía y dos claustros. Además había una iglesia y una capilla dedicada a la Virgen del Rosario. San Pablo ofrecía la doctrina en náhuatl, mixteco y zapoteca a la población indígena.

En 1833 la imprenta municipal estaba en el convento de San Pablo y un año después se convirtió en la sede del Instituto de Ciencias y Artes ―la institución educativa más prestigiosa del estado en aquel entonces―, donde Benito Juárez impartió clases y Porfirio Díaz recibió su primer sueldo como bibliotecario. En 1835 San Pablo albergó además a una escuela de primeras letras con un centenar de niños. En 1860, el Instituto cambió de sede y el inmueble sirvió como cuartel militar y después, el edificio quedó abandonado, hasta convertirse en ruinas, a tal grado que en 1862 el Ayuntamiento de la ciudad demolió parte del monasterio para abrir la actual calle de Fiallo.  La propiedad se encontraba en tan lamentables condiciones que el gobierno decidió venderlo. Los nuevos dueños  aprovecharon los anchos muros de la antigua iglesia para construir una casa habitación de dos pisos y para ese momento, el atrio y los huertos habían sido fraccionados y en ellos construyeron casas vecinas.

El convento había sido transformado: en el campanario había una tina de baño; el patio estaba cubierto por un domo oscuro; la portería era un bar; los pasillos se habían convertido en habitaciones; en el atrio había un estacionamiento; la iglesia era una casa de dos pisos y la capilla se utilizaba como bodega.

Con los trabajos de restauración de la FAHHO se logró recuperar el antiguo convento con sus pinturas murales, la capilla, el coro y el sotocoro. Además, gracias a la compra de algunas casas vecinas se abrió un callejón que permite el acceso del público por la fachada original de la iglesia y el convento.

Los arqueólogos además hallaron los cimientos de una casa y vasijas de hace unos 2500 años. Asimismo, localizaron los restos de dos entierros humanos. El tipo de cerámica coincidió con la misma datación de los años 600 antes de Cristo y corresponden a los vestigios más antiguos del hombre en los valles centrales de Oaxaca. Sin duda se trata de uno de los secretos más interesantes que han sido revelados en el siglo XXI.

La Fundación AHHO también incluyó una propuesta arquitectónica contemporánea y respetuosa con un pabellón de acero con un gran vidrio que aportara la suficiente transparencia para tener presente el claustro antiguo. También se colocó una cubierta móvil sobre el patio, y que permite el paso de la luz y además queda protegido de la lluvia.

Es un Centro Cultural -sede de la FAHHO- en el que se difunden las labores de la Fundación que durante varios años trabaja por el fortalecimiento de un mundo más humano y con una gran pasión por México. Alberga también el Centro Académico y Cultural San Pablo, un espacio para reflexionar sobre el mundo indígena y su continuidad, en temas como la música, la lingüística, la historia, el arte popular y las tradiciones.

San Pablo abre todos los días del año de 10:00 a 20:00 horas. La entrada es por el Antiguo Callejón de San Pablo, sea por Independencia 904 o por Hidalgo 907.