::NACIMIENTO LAS PALOMAS::

El nacimiento o representación en miniatura del portal de Belén es una tradición que inició en el siglo XIII con San Francisco de Asís, quien estuvo especialmente interesado en la infancia de Jesús. Fue en el año de 1223, en la ciudad de Greccio, cuando Francisco de Asís y su amigo Juan Vellina montaron el primer Belén o nacimiento para conmemorar la natividad del Mesías.

La costumbre de recrear la gruta de Belén llegó a la Nueva España con las primeras órdenes de religiosos encargados de la evangelización. Así en la época virreinal la celebración de las fiestas navideñas en conventos e iglesias se acompaña de escenas teatrales y montajes de nacimientos según la ordenanza de Fray Juan de Zumárraga, quien dispuso en 1530 una escenificación para una “farsa de la natividad gozosa de nuestro salvador”. Los nacimientos y escenificaciones además de resaltar uno de los pasajes más importantes del año litúrgico constituyeron un gran apoyo didáctico en la enseñanza de la vida de Jesús. Más tarde el nacimiento se convertiría en una arraigada costumbre de carácter popular, recordándose en casi todo los hogares para las fiestas decembrinas.

El interés el manejo de las técnicas y la conservación de nuestras costumbres, llevó a la señora Luz María Bravo de Irabién a viajar por las ciudades de Irapuato, Apaseo, Guanajuato y Salamanca, en busca de los artesanos que guardaban celosamente los procedimientos de la técnica de cera. Clemente y Bernarda Quintanilla y Josefina Villanueva son algunos de los artesanos de los que Luz María aprendió a trabajar las figuras.

La técnica consiste en la preparación de una mezcla de cera y parafina con base de tierras de color para dar diferentes tonalidades. Una vez preparada la cera se coloca en moldes, primero de barro y después de yeso que dan forma a las piernas y brazos de la figura. El torso, también de cera, tiene alma de madera muy ligera llamada patol muy común en el estado de Michoacán. Finalmente se modelan las caras a las que se les incrustan ojos de cristal. En el año de 1951, al nacimiento Las Palomas obtuvo el primer premio en el concurso organizado por Excélsior para conservar las tradiciones mexicanas.

La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca presenta en esta ocasión el nacimiento “Las Palomas”. Las figuras de cera propias de las ciudades del Bajío, son resultado de una minuciosa labor que por varias décadas realizó la señora Bravo de Irabién recuperando una tradición casi desaparecida que hoy sus hijas y nietos continúan.

 

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