::CARRUSEL ATRACCIONES SALAZAR::

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Natalio Salazar Pérez conocido como Don Natalio (1 de diciembre de 1888 – 28 noviembre 1963), y su hermano Don Gildardo Salazar fabricaron su primer carrusel con la intención de trabajarlo en las ferias que recorrían el estado de Oaxaca. Los juegos de estos hermanos oaxaqueños eran conocidos como Atracciones Salazar o Carnaval Azteca, y el Carrusel Tiboli o Tío Vivo, era una muy querida y novedosa aventura de la feria.

Esta primera versión de carrusel, con 12 caballitos de madera, tenía un peculiar funcionamiento: giraba con la fuerza de los niños. Sí, literalmente era movido por ellos, pues los pequeños que no podían pagar su vuelta, empujaban el carrusel desde las estacas laterales del juego, y una vez que éste tomaba el impulso necesario, Don Natalio hacía sonar su campana para que los chiquillos saltaran a la plataforma y disfrutaran del juego.

Los niños más afortunados pagaban el doble por dar la vuelta montados en su caballo sin realizar esfuerzo alguno, sin embargo parece que la verdadera diversión estaba en hacer girar ese pequeño mundo y en hacer enojar a Don Natalio, mientras se subían al juego adelantándose al sonido de la campana.

Don Natalio no tardó en desarrollar una idea más sofisticada. En 1941 fabricó un carrusel más grande, con 48 caballitos y bancas dobles para adultos. Contó con la ayuda de prestigiosos mecánicos de esa época, quienes hicieron una serie de adaptaciones para poder motorizarlo, y así no depender de que los niños empujaran el carrusel.

El ingenio de Don Isidro Carrasco, originario de Ejutla de Crespo, fue esencial para darle vida al proyecto de Don Natalio, pues adaptó el mecanismo de un tractor Ford y de un motor de molino Deutz Otto, para motorizar el carrusel y echarlo a andar con tractolina o petróleo. El señor Melesio, fundió los engranes para hacer subir y bajar los caballitos mientras el carrusel gira; el tornero Caoufman afinó las piezas y engranes para que funcionaran adecuadamente. Don José Ramírez, mecánico y buen amigo de Don Natalio, fabricó los estribos. Todos ellos hicieron posible que el Carrusel lleve 73 años trabajando en las ferias de Oaxaca.

A través del tiempo el Carrusel se ha modificado para mejorar su función, por ejemplo los rayos de madera fueron sustituidos por piezas de metal; la iluminación que era de focos blancos, cambió a fluorescentes en los años 70 y así se conserva; y su motor es eléctrico.

Con una larga historia de más de siete décadas, este tradicional juego infantil ha llevado emoción, gozo y risas a muchas niñas y niños de Oaxaca. Hoy aquí, en San Pablo, una pieza histórica y muy divertida nos deja disfrutar de una clásica vuelta en la rueda de los caballitos.

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